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viernes, 6 de marzo de 2015

Reflexiones de una persona con lesión medular adquirida sobre la asistencia sexual

Que lindo que se haya generado este debate. Que importante es que nos animemos a hablar de estas cosas. Hace no mucho tiempo la sexualidad y la discapacidad eran un tabu en nuestra sociedad. He leido los comentarios de todos ustedes y creo q es importante que como persona con discapacidad me haga cargo de seguir el debate y ofrecer mi punto de vista, el cual no es mas que eso: Un simple punto de vista.

Antes que nada quiero contarles que en mi caso, siendo una persona con una discapacidad adquirida, producto de una lesión medular, he tenido que redescubrir entre otras tantas cosas mi sexualidad desde los 20 años. Digo desde porque hasta hoy continuo conociendome y redescubriendome. 

La primera vez que tuve una relación sexual despues de mi lesión fue con dos "cenicientas de saldo y esquina". No cabe otro calificativo para aquellas dos mujeres que una noche en Montevideo, 14 meses despues de mi accidente, me ayudaron a dar el primer paso contra uno de mis mayores fantasmas post lesion: El sexo. 

Nunca me gusto pagar por amor, pero con 21 años, una lesion medular cervical c-7 y mucha incertidumbre imagine que la "exigencia" de dos profesionales del sexo (juro que me hicieron 2 x 1) no me generaria tanta presion. Tenia miedo de "fallar" (el maldito ego del macho) con una amiga o una novia. Era virgen otra vez y debia aprender todo de nuevo. Lo desconocido, muchas veces, ademas de interrogantes produce miedo y mas aun si de sexo se trata. 

Me era necesario atravezar esa instancia. De hecho, tuve la enorme suerte de no tener que volver a pagar hasta hoy, pero ante las necesidades (son psiquicas y fisicas), si en algun momento hiciera falta, lo volveria a hacer. 

Si hubiese podido trabajar en mi redescubrimiento con una asistente sexual lo hubiese hecho. Probablemente hubiese sido la terapia mas divertida, pero tambien una de las mas importantes junto a kinesiologia y la terapia ocupacional. Alguien dijo "el sexo es salud" y vaya que tenía razon. El sexo en rehabilitacion es bastante tabu. Muchas personas cuando son externadas no tienen idea de como comenzar o recomenzar su vida sexual . Muchas veces porque no se les informa, muchas otras porque la verguenza no les permite asesorarse y esto se debe a la ausencia de una terapia de abordaje sexual en todos sus contenidos teoricos y practicos.En muchos casos la informacion llega a traves de un par (no siempre con la misma patologia) que desde lo vivencial nos trasmite su experiencia (muchas veces sin un aval profesional) "evacuando" las dudas. Pero claro, aca comienza el lio (si es que no comenzo aun porque estamos hablando de sexo y discapacidad). Lei comentarios que hablaban de prostitucion y ese es uno de los puntos en donde quiero detenerme. Tanto prostitutas como taxi boys no estan formados en el abordaje de patologias como autismo, sindrome de down , paralisis cerebral o retraso madurativo entre otras tantas discapacidades. Las personas que padecen estas patologias desde su nacimiento muchas veces quedan marginadas de una vida sexual por la ausencia de terapias de abordaje sexual puro. Ellos tambien son personas con necesidades sexuales. Atraviesan los mismos estadios en donde la necesidades sexuales se pone de manifiesto. Prostitutas y o taxiboys muchas veces no acceden a tener relaciones con muchas personas con discapacidad por la apariencia o las conductas de los potenciales "clientes" o tampoco acceden por desconocer la manera de relacionarse con por ejemplo, un adolecente con tgd. 


Seria un paso adelante como sociedad incluir sexualmente a las personas con discapacidad. No todas las personas con discapacidad tienen la suerte de poder tener una pareja, amigo con derechos, filito, etc. Y no por ser lindos o feos, sino que por el simple hecho de ser "discapacitados"????? No seamos hipocritas entre los que tenemos alguna discapacidad diciendo que "todos tenemos las mismas capacidades de conquistar a alguien" porque seria como tapar el sol con la mano. Tampoco podemos esperar que "quienes nos ven iguales o diferentes abran sus mentes" porque hay discapacidades y discapacidades. Por ejemplo, una persona con lesion medular no tiene las mismas dificultades para relacionarse interpersonalmente que una persona con paralisis cerebral severa, pero a la hora de la sexualidad todos somos seres sexuales con necesidades de satisfacción como cualquier hijo de vecino. 

Ojala que este debate siga. Ojala que en un futuro exista esta modalidad de "asistentes sexuales" en los centros de rehabilitacion, tanto para hombres como para mujeres. Aclaro esto porque alguien interpreto que el tema en el articulo se planteaba como una" nececidad masculina". Evidentemente esa "lectura" fue todo lo machista que el articulo no es, ya que lo que se busca con esta asistencia sexual (asistentes hombres y mujeres) es poder abordar la sexualidad (necesidades fisicas y mentales) de hombres y mujeres con discapacidad cualquiera sea su sexo.

Por favor separemos genitalidad y sexualidad. Todas las personas tenemos derecho a la sexualidad por el simple hecho de ser seres sexuales. Las personas con discapacidad pueden ser heteros, gays, lesbianas o bisexuales porque tambien son seres sexuales. La sexualidad se vive como necesidad de busqueda de placer. "Nuestro psiquismo mejora y nuestro autoestima es mayor cuando podemos vivir con otra persona nuestra sexualidad" sic. 

"El sexo es lo que nosotros tenemos, la sexualidad es algo que nosotros somos" Ana Freud.


Alexis Padovani

sábado, 21 de febrero de 2015

La asistencia sexual, una vivencia suprasensorial

Autor: Cupido asistido


Lo he vivido como una liberación emocional, una experiencia de independencia en la que todo el cuerpo actúa como un vehículo conductor y canalizador entre dos energías que se funden en una sola.

La asistencia sexual no tiene nada que ver con la prostitución.

El placer corporal fue un medio no un fin, el erotismo se convierte en una vía de autoconocimiento y verdadera identificación con nuestro yo, más desconocido, profundo e íntimo. La sexualidad tiene una gran parte de espiritualidad, aunque evidentemente desprendida de cualquier connotación religiosa, es decir, sin etiquetas que la ensucien o criminalicen.

El hombre con el que he tenido la suerte de compartir ése río de sensaciones y continua emotividad que brotaba incesantemente en cada momento del masaje que juntos compartimos. El sexo tántrico es en el siglo XXI aún un gran desconocido. Sin embargo es la mayor expresión de libertad y sinceridad vivida mucho más allá de la genitalidad.

El simple y sencillo acto de que tu asistente sexual te desvista, se convierte en algo mágico lleno de sensibilidad, afecto, respeto hacia el cuerpo del otro y el nuestro propio, un «juego» repleto de complicidad.

Una vez desnudos desaparecen los miedos, los tabúes y confusiones que siempre surgen ante lo que nos es nuevo y a la vez atractivo, estimulante y, porque no decirlo, un tanto misterioso.

Un buen asistente sexual en mi opinión es aquel que nos ayuda a vivir la sexualidad y el sexo sólo como una parte de la misma. La sexualidad de forma plena y el sexo sólo como una parte de la misma. Pues sexo y sexualidad, a pesar de compartir una raíz morfológica común en lo lingüístico, son términos con una gran diferencia en su significado práctico. El sexo como complemento de la sexualidad es un instrumento, pero no es la finalidad última. Sin duda el día 8 de febrero de 2015 marcará un antes y un después en mi forma de entender el sexo, la sexualidad, la profundidad del ser humano, y, cómo no, de entenderme a mí mismo con respecto a la realidad y al abordaje de mi sexualidad.

Hay veces en las que podemos sorprendernos a nosotros mismos alcanzando en cada gesto, en cada caricia, en cada instante del masaje un micro orgasmo interno simplemente sintiendo el calor de la otra persona rozando nuestro cuerpo, o su aliento estremeciendo no solo cada milímetro de la piel, sino también conectando con nuestros órganos internos, haciéndolo vibrar a través de la energía que genera la ternura y el cuidado transmitido y ofrecido recíprocamente.

Ha sido un acto de placer continuo alcanzado no desde el egoísmo, sino desde la mutua generosidad. Resulta difícil plasmar con palabras el lienzo en el que se convirtieron nuestros cuerpos, un lienzo en el que se dibujaban dos hombres entregándose con el único y a la vez maravilloso objetivo de conectar sus almas entre sí, trascendiendo de lo meramente corporal. Para llegar a lo más auténtico, aquello que realmente nos distingue y diferencia como seres humanos traspasando los límites de lo socialmente establecido como «sexo» convirtiéndose la sexualidad en la expresión más sublime e intensa de comunicación.


Estas palabras no surgen desde una idea romántica de la sexualidad sino, del torbellino de sensaciones que han dado verdadera vida a partes de mi ser tanto exterior como interiormente que parecía haber olvidado.

La mitología de la no sexualidad en las personas con diversidad es una auténtica falacia, y créanme que por suerte para mí lo digo sabiendo perfectamente de lo que hablo, pues he podido disfrutar de todo ello en primera persona y en el sentido más amplio de la expresión DISFRUTAR, alcanzando aquello que en nuestra cultura occidental definimos como «el clímax»,. Con esto quiero decir que, cada suspiro, cada gemido e incluso las fragancias corporales iba implícita una mutua manifestación de gratitud.