lunes, 7 de diciembre de 2015

Diagrama de flujo sobre la asistencia sexual

La asistencia sexual será lo que las propias personas con diversidad funcional quieran que sea, libres de estereotipos, prejuicios, mitos, leyendas, ética, religión... y llevada a término desde la autogestión, para que terceras personas NO decidan por ellos; controlando, dirigiendo o limitando la libre expresión de la sexualidad en diversidad.
Si no somos capaces de aprovechar la oportunidad para hacer de la asistencia sexual una herramienta, una oportunidad, para fortalecer derechos, valores y principios de las personas con diversidad funcional, como son los DHSR, la autonomía personal y la autonomía moral, la autodeterminación, el empoderamiento, la dignidad, la intimidad, la calidad de vida, la salud... habremos perdido la ocasión de crear una sociedad más justa, más igualitaria, más comprometida y respetuosa con la dignidad de la diversidad humana.




Diagrama de flujo sobre la asistencia sexual como un servicio para el empoderamiento de las personas con diversidad funcional y un cambio de paradigma social en relación a esa realidad humana llamada habitualmente 'discapacidad' y que no es más que un tema de diversidad humana.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Código de buenas prácticas profesionales de sexualidad y diversidad funcional

El 'Código de buenas prácticas profesionales de sexualidad y diversidad funcional', de Sex Asistent, en colaboración con ANSSYD, y con prólogo de Félix López Sánchez, Catedrático de Psicología de la Sexualidad de la Universidad de Salamanca, está a disposición de quien quiera consultarlo en la página web de sendas organizaciones a partir del próximo lunes 23 de noviembre. A partir de ahora, también desde éste blog.

A juicio de Sex Asistent, el 'Código...' hace una aportación importante: acerca las reivindicaciones históricas de los activitas por los DDHH de las personas con diversidad funcional al colectivo de profesionales que trabajan entorno a éstas personas desde la Bioética.

La ética y la praxis son fundamentales para el cumplimiento de los derechos, pues por si mismos, son papel mojado si no hay políticas efectivas que los desarrollen. Por eso es tan importante el nivel de desarrollo que tengan los derechos en un estado del bienestar para que realmente puedan ser ejercidos por sus beneficiarios, y que ello se haga en igualdad de oportunidades. 

Para ello, es fundamental una ética en la praxis profesional que situe en el centro a la persona empoderada y que preserve, no solo sus derechos, sinó su dignidad intrínseca ya que, como protagonista de su vida, es el que debe de tomar las decisiones que le atañan, en la medida en que cada uno pueda y con las ayudas que le sean necesarias para ello.




El 'Código...' es consultable desde éste enlace: http://goo.gl/knUXnc


martes, 4 de agosto de 2015

Diario de un puto: La discapacidad del sexo

Hace un tiempo recibí al WhatsApp un mensaje de un chico explicándome que no caminaba. Yo nunca había atendido a una persona en silla de ruedas. Mis clientes hasta ese momento eran personas con todas sus capacidades motrices en “buen estado” y, para ser sincero, me provocaba mucho nerviosismo atender por primera vez a un cliente con “movilidad reducida”. Quise decirle que sí de inmediato. Me resultaba incómodo tanto para él como para mí tener que evidenciar mucho su particular diferencia.

La prostitución exige ciertos niveles de funcionalidad corporal. Cuando ofrezco mis servicios se supone que ofrezco un cumplimiento con las normas establecidas de belleza y salud. De parte de los clientes, basta con tener dinero. Poco debe importarme como puto si quien me paga tiene algo que ver con mis gustos personales. Pero en Chile la sexualidad de ciertas personas parece no existir, y eso provoca situaciones para las que uno no siempre está preparado.
Hace un tiempo recibí al WhatsApp un mensaje de un chico explicándome que no caminaba. Yo nunca había atendido a una persona en silla de ruedas. Mis clientes hasta ese momento eran personas con todas sus capacidades motrices en “buen estado” y, para ser sincero, me provocaba mucho nerviosismo atender por primera vez a un cliente con “movilidad reducida”. Quise decirle que sí de inmediato. Me resultaba incómodo tanto para él como para mí tener que evidenciar mucho su particular diferencia.
Con toda esa inseguridad de puto inexperto esperé que llegara. Puse pornografía para precalentarme. Cuando llegó, solo tuve que abrirle la puerta y esperar mientras él entraba con su silla. Estaba muy perfumado y su sonrisa ansiosa me calmó un poco los nervios, que en el fondo eran los nervios de toda primera vez. Le ofrecí algo para beber, pero prefirió pasar de inmediato al dormitorio. Sus movimientos eran muy decididos y mientras me pasaba el dinero, me pidió que solo me preocupara por metérselo bien. Se quitó la ropa sentado en su silla. Yo por cortesía le ofrecí desabrocharle las zapatillas, pero no quiso. Me fui relajando a medida que fue demostrándome lo autónomo que resultaba ser. Tuve temor de no poder funcionar, pero no me costó mucho calentarme al verlo recostado boca abajo sobre la cama. Sus instrucciones fueron que le partiera el culo sin consideraciones particulares. Tenía la fantasía de ser abusado. “No podré escaparme de ti, Camilo”. Quiso que atara sus manos a la cama y que le abriera un poco más las piernas “para que entre entero, sin lástima”. Fui todo lo brusco que me pidió ser. Me provocaba mucho tener ese control sobre su cuerpo.
La fantasía del abuso sexual no es lo mismo con un cliente que puede ponerse de pie en cualquier momento. Si no hubiera sido por su insistencia en ese sometimiento, todo el imaginario lastimero de la Teletón con las personas “discapacitadas” no me habría permitido complacerlo. Quiso que acabara sobre su cara, pero que lo siguiera penetrando con mis dedos. No desamarré sus manos hasta después de chorrear en su sonrisa ansiosa. Él no necesitaba eyacular para quedar satisfecho.
Mientras se vestía me contó lo difícil que le resultaba encontrar putos que quisieran atenderlo. Sus padres seguían sobreprotegiéndolo, espantándole toda posibilidad de sexo; las pocas veces que ha follado han sido pagadas y a escondidas de la familia. Odiaba a Don Francisco y toda esa compasión de un país que se supone solidario, pero que se olvida de ciertos disfrutes sexuales. Cuando se montó en su silla le agradecí la experiencia y le regalé un beso. Le abrí la puerta y me dijo que los putos no besábamos clientes, que no hiciera la diferencia con él. Le encontré toda la razón y cerré la puerta. Hacía tiempo que no sentía toda esa satisfacción que siente un puto en sus primeras veces.

Publicado origialmente por el prostituto, escritor y activista de CUDS, Josecarlx Henriquez Silva, el 4 de agosto de 2015, en The Clinic Online.  

miércoles, 8 de julio de 2015

La autogestión no es un capricho, es una necesidad

Cuestionar el modelo de autogestión en relación a servicios de asistencia sexual para personas con diversidad funcional es posicionarse del lado de los servicios especializados que separan entre 'normales' y personas etiquetadas como 'discapacitadas' y, por consiguiente, discriminadas y excluidas socialmente en todos los ámbitos. O incluso desde ellos mismos.

Si entendemos la figura del asistente sexual como una herramienta para el empoderamiento personal, como su homónima, la del asistente personal, pero en materia de sexualidad, entonces no es posible hacer distinción ni categorias entre los usuarios de estos servicios en función de las diferentes diversidades funcionales existentes. Eso sería una contradicción partiendo de la idea de que la diversidad funcional es una contrucción sociológica que etiqueta aquello que en realidad es una cuestión de diversidad humana.

Foto: Centro Ocupacional Taller Rafael para Personas con Discapacidad Intelectual

Todo el mundo es capaz de tomar decisiones sobre su propia vida, cada uno en la medida de sus posibilidades, y contando con la ayuda de apoyos técnicos y humanos, como por ejemplo lo es la asistencia personal. Pensar lo contrario nos reconduce hacia los estereotipos de normalidad, que no son más que consensos culturales.

Además de la posibilidad de asistente personal, las personas que la sociedad considera que no pueden decidir algunas cosas por si mismos cuentan con la protección de su tutor, el cual, bien entendido, debe de ayudar en la toma de decisiones y procurar que estas no causen agrabio alguno a la persona con diversidad funcional. Lo que en ningún caso debería de producirse es la cerceneración de determinados derechos, como pueden ser los derechos sexuales, con el fín de sobreproteger. Si eso sucede, el problema es ajeno a lo que es la propia diversidad funcional. En cualquier caso, el tutor estaría a día de hoy autorizado a prohibir el uso de un servicio de asistencia sexual, lo cual no justificaría en ningún caso que una tercera persona sea la que decida quién es su pareja sexual porque la propia persona beneficiaria del servicio puede escoger según sus criterios, como hacen los 'normales', pero que seguro que no son los mismos criterios que establecen las leyes de la normalidad médica y/o psicológica.

Tampoco se puede confundir autogestión con el derecho a la vida independiente, que no es hacerlo todo por uno mismo, sinó el derecho a decidir por uno mismo y a tomar las riendas sobre la propia vida, cada uno en la medida que pueda y con las ayudas necesarias para hacerlo.

Que todos somos interdependientes en esta sociedad altamente especializada es incuestionable, pero no por ello tenemos que abdicar a la toma de decisiones que atañan a nuestra propia vida. Hacerlo sería como dejar que otro decidiera cada día qué ropa nos ponemos, qué comemos o con quien tenemos que tener relaciones sexuales, cuando, de qué manera, con cuanta frecuencia...

Por lo tanto, quién no está por la autogestión está por el asistencialismo, la caridad, la anulación de la personalidad, la sobreprotección, la dependencia, la patologización, el aniquilamiento de la diversidad, el apartheid... y no por la riqueza de la diversidad humana y sexual desde la libertad personal y la autodeterminación.

Defender una sexualidad controlada y dirijida por terceras personas no conduce a ningún cambio respecto a la sexualidad que ya tienen (o no) la mayoría de personas con diversidad funcional, solo a un acceso anecdótico a la sexualidad de unas cuantas decenas de personas y a un cambio en las arcas de unos pocos que se erigen como subclase a costa de los más deviles, creando un problema de endodiscriminación dentro del colectivo de personas discriminadas por su diversidad funcional.

La figura del asistente sexual tiene que ser una herramienta (y no una finalidad en si misma) precisamente para que cambie la visión que la sociedad tiene respecto a las personas con diversidad funcional (niños eternos y asexuados) y, a través de ese cambio en la percepción social, se establezcan relaciones entre iguales y no desiguales y de dependencia. Y si no es así, no mejoramos la igualdad de oportunidades, los derechos y la dignidad de todas las personas etiquetadas como 'discapacitadas' independientemente de que elijan o no usar esta opción sexual desde la libertad y la intimidad personal.

Además, el modelo de autogestión también es beneficioso para la dignidad y los derechos (laborales, civiles, del contribuyente...) de las personas que ejerzan la asistencia sexual como profesión, pues les proporciona autonomía laboral, evitando así problemas de trata y esclavitud sexual, tan vinculados a los servicios sexuales.

domingo, 21 de junio de 2015

domingo, 14 de junio de 2015

Sexualidad-es diversas

Vive la sexualidad a tú manera, No es una carrera dónde tengas que llegar el primero. Tampoco tienes que demostrar nada ni imitar los comportamientos o prácticas de los demás. La sexualidad no es única, hay tantas como prácticas existentes. Es más lógico, pues, hablar de sexualidad-es, en plural. Y si la sexualidad es diversa en si misma, es lo que más puede hacer entender la diversidad humana.


lunes, 6 de abril de 2015

I Jornada sexologia y diversidad funcional Sex Asistent-Sexorum (y 3)

A las puertas de las II Jornadas, de las que muy pronto os daremos detallada cuenta, compartimos con vosotros el vídeo de la ponencia "Dificultades comunes, añadidas y sobreañadidas en los sexos", a cargo de Samuel Díez Arrese (Xamu Dubi), profesor del Instituto de sexología Incisex y coautor del blog 'Sexología en redes sociales', durante el transcurso de la I Jornada de Sexología y Diversidad Funcional, organizada conjuntamente por Sex Asistent y Sexorum.  




viernes, 3 de abril de 2015

La sexualidad en personas con discapacidad

Por la Lic. María Elena Villa Abrille, Psicóloga; Sexóloga Clínica y Especialista en sexualidad y diversidad funcional. Miembro de la CD de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH). 


El desarrollo saludable de la vida afectivo-sexual nos permite vivir más placenteramente. No lo viven así lamentablemente aquellas personas con alguna diversidad funcional o discapacidad.


Ellos sienten y desean exactamente las mismas cosas que los demás. Sin embargo, la mirada social y el exceso cuidado en estas personas han hecho que los afectos y su sexualidad sean un área olvidada.
Existen mitos que alimentan creencias tales como decir que son un ángel o eternos niños. Resulta común escuchar a padres aseverar: “No, a mi hija esas cosas no le pasan”.
Hay mucho énfasis en que la persona con discapacidad se integre a la vida escolar o que aprenda algún oficio que le permita ser más independiente y autovalerse. Pero nadie prepara a estas personas para tener un novio, una pareja y concretar los deseos que todo ser humano tiene.
Por eso, debemos ayudar a nuestros hijos a poder expresar lo que sienten y alentarlos a que se relacionen con pares. Porque el cuerpo siente y pide afecto, así como también contacto, caricias y miradas que están relacionadas con nuestras necesidades afectivas sexuales.
Al hablar de sexualidad es común asociar el término a genitalidad y procreación, aunque es algo mucho más amplio que enriquece al ser humano.
La familia de la persona con discapacidad tienen la obligación de informarse, preguntar y esclarecer sus dudas. Por su parte, los profesionales tenemos que estar informados como para dar una respuesta asertiva y tranquilizadora a estas inquietudes.
No hay nada que genere más temor sobre algo, que el propio desconocimiento.
La angustia se disipa cuando los padres pueden comprender que sus hijos son como los demás, aún en lo afectivo sexual.
Para eso, hay que acompañarlos a que puedan ellos mismos acompañar a sus hijos, me refiero a acompañar y no a incitar o empujar a vivir situaciones para las cuales muchas veces no están preparados.
Los mismos jóvenes con sus preguntas, planteos, permisos y deseos dan señales de lo que están sintiendo.
Tenemos que poder abordar con naturalidad estos temas, dado que ellos en muchos casos necesitarán una o mas explicaciones, pero podrán comprenderlo.
Comúnmente las personas con un déficit intelectual plantean que están de novias, que se van a casar y que tendrán hijos. Tales comentarios sobresaltan a los padres, sin embrago, sus hijos sólo están verbalizando lo que otros de su edad sienten.
Algunos podrán concretarlo, tendrán noviazgos eternos o, por el contrario, siempre habrá un nuevo novio/a en sus vidas.
Son situaciones que hacen feliz a la persona, ya que se siente como los demás, nota que repite conductas que observa en sus hermanos. Pero fundamentalmente ve que puede establecer un vínculo muy especial con la persona que ha elegido.
Dentro de la educación que se debe brindar, está el tema de la intimidad, lo que pertenece al ámbito público y lo que es del terreno privado.
Esto es muy importante para ellos, pues muchas veces no conocen cuál es el límite entre ambos y pueden tener conductas no convenientes ante la mirada de otros.
Su privacidad se tiene que respetar tanto como ellos deben hacerlo con la nuestra. Son conceptos claves para una buena y saludable convivencia y adaptación.
Sepamos respetar los momentos íntimos, por algo se denominan así, no tenemos derecho a estar constantemente mirando qué hace y cómo lo hace. Dejemos que exploren su cuerpo, que lo conozcan, pues esto permitirá que lo cuiden y lo respeten.
Veamos a nuestro hijo con alguna discapacidad igual que vemos a nuestro demás hijos, porque tarde o temprano vivirán las mismas cosas. No censuremos pequeñas satisfacciones que, junto a otras situaciones, hacen que su vida tenga sentido de ser vivida.
Ayudemos a crecer y a que puedan extender del ámbito familiar sus afectos, se trata de un signo de evolución, socialización e integración.



miércoles, 1 de abril de 2015

Lo llaman problema...

La sexualidad no es, en ningún caso, un problema. El problema es girar la cabeza cuando se trata de la sexualidad de las personas con diversidad funcional e ignorar esta realidad.


jueves, 26 de marzo de 2015

The Special Need

Sex Asistent Catalunya ha sido invitada a difundir el estreno del documental THE SPECIAL NEED y a participar desde la Fila 0. Y, desde aquí, os animamos a todas/os a asistir al estreno.

The Special Need es un viaje de tres amigos italianos en búsqueda de la primera relación sexual de uno de ellos. Carlo y Alex quieren ayudar a su amigo Enea, que es autista, a tener contacto íntimo con una mujer. No obstante, la película no sólo es una experiencia para Enea sino también para sus dos amigos, ambos con un punto de vista opuesto sobre las relaciones sexuales y sentimentales. A medida que transcurre el viaje, los tres aprenden lecciones sobre la intimidad, la sexualidad y por último, el amor.

Debido a que este documental trata de un tema tan importante como la sexualidad en las personas con autismo, creemos que puede ser de gran interés para que todos los miembros y las personas que conocen Sex Asistent visualicen el documental y puedan sentir la experiencia de Carlo, Alex y Enea.



Habrá proyecciones en toda España: Barcelona, Girona, Valladolid, Oviedo, Gijón, Bilbao, La Coruña,Gran Canaria Tenerife, Fuerteventura, La Palma, Zaragoza, etc. Podéis consultar dónde y cuando en el siguiente enlace:

Toda la información sobre el documental la podéis encontrar en este enlace:


sábado, 21 de marzo de 2015

Alissa, una trabajadora sexual con daño cerebral

Reproducimos aquí la entrevista que Caty Simon hizo a Alissa Afonina el pasado 16 de marzo en el blog de trabajadoras/es del sexo Tits and Sass. Por su interés, y con la intención de no perder ningún matiz, la reproducimos en el idioma original. Sin duda, una cuestión que encenderá el debate...


In 2008, high school student Alissa Afonina, her mother Alla Afonina, and her brother were in a disastrous car accident on the Trans-Canada highway, the result of her mother’s boyfriend Peter Jansson’s reckless driving running the car off the road and overturning it. Both Alissa and her mother suffered brain injuries. Alla, a Russian immigrant with a degree in chemical engineering, began to have trouble with basic arithmetic and was unable to keep her job as a bookkeeper. Alissa, a bright student with film making aspirations prior to the accident, began the 12th grade displaying problems with impulse control, following directions, memory, energy level, and social appropriateness in class. She dropped out of school to finish grade 12 at home, and was able to only briefly attend college. Psychiatric evaluation revealed that she didn’t have the ability to maintain most employment.

Around 2013, Alissa Afonina became a pro domme in order to support herself, working under the name Sasha Mizaree. In January 2015, the British Colombian Supreme Court finally awarded Afonina and her mother 1.5 million in damages for loss of employment opportunities. Most reporting on this story has taken the court case and salaciously interpreted it as “BRAIN DAMAGE TURNED HER INTO A SEX MANIAC DOMINATRIX!” The following is a condensed and edited version of the e-mail conversation Afonina and I had to clear up the whorephobic hype.

Can you talk about the importance of sex work as an option for disabled people?
Sex work should be decriminalized. The fact is, many disabled or otherwise marginalized people need this as an option, and it makes no sense to take [it] away or make it more dangerous for sex workers to screen clients (which is what happens when you have the Swedish model for example) without offering alternatives.
I am thankful that in my area I was able to work without any legal issues. That is a freedom that everyone should have, disabled or not. However, people with limited options especially need that freedom.

When it comes to brain injuries, what one aspect of your condition do you wish the public were more educated about? How would you instruct our readers to be sensitive to people suffering from the sort of injuries you have?
A huge thing is that people think you need to “look” disabled for it to be “real.” For example, if I had a scar on my face but had no physical or mental difficulties, people would probably feel much more automatically accepting of the reality of my injury. It’s rather backwards since the brain is such an important organ and even small changes in it can have devastating effects, but still, time and time again it comes down to me not looking the way people imagine a disabled person should look.
Another huge thing is how against medication people are when it comes to emotional problems. I have been told countless times by people with zero medical training that I should look for more “natural” alternatives and get off antidepressants ASAP. Can you imagine someone telling a person to get off insulin or their heart meds? But when it comes to things like antidepressants, everyone thinks they’re an expert. Truth is, I had a hard enough time accepting that I need a pill in order to function, and don’t need anyone else doubting me.
Lastly, I wish everyone who got a concussion of any kind would pressure their doctor to do an actual MRI, not just a CT scan. I had a CT scan done when the accident happened and it didn’t show soft tissue damage. Only an MRI did a year later. The only reason that was even done was because my mom took charge of the situation, and a lot of people I talk to seem to think that concussions aren’t a big deal.

As you wrote to me in our initial e-mails, the way the media framed the quotes from the judge and your lawyers in your case was “done specifically to support the sensationalism.” In most coverage on your case, the judgement is interpreted to imply that only someone who was incapable of making “correct decisions” would ever choose to do sex work, rather than sex work being the most rational economic option for someone who’d suffered a brain injury which made it impossible for them to earn a degree or work at a nine-to-five job. How would you retell the story the media tried to tell for you?
The judge’s comment [“the plaintiff argues that it [her pro-domme work] shows a lack of correct thinking on the part of Alissa”], at least how I understood it, had to do with lack of safety measures implemented for my work. That part is very true as I failed to have even the most basic safety measures such as texting a friend. The judge also made comments about how he understood my financial needs and he actually declined the request to open the trial when the defense brought in “new” evidence showing that I am still working. This leads me to believe his comments were not meant to be sex worker negative.
My brain injury is supported by far more than just the sexual symptoms, which is all the media decided to focus on. The truth is I have brain scans, countless assessments and [a] history of behavior that is totally congruent with my type of brain injury. I very much wish that my story was just as readable to people if it was not full of flashy sexual context to spark their enthusiasm. I would love for people to be [just as] interested in being educated about mental illnesses and brain injuries.

Alissa Afonina

Your lawyers did argue that your decision to do sex work was based on an “unnecessary risk assumption”—that you didn’t really need to take that risk to “get rent and get food.” The judgement in your case reads: “Her chosen…line of work is an example of inability to make appropriate decisions around safety or health.” How would you respond to that?
I would say that this is maybe their opinion. However, this opinion didn’t include what they thought I could have done INSTEAD. I have not been able to come up with safer and more realistic options for employment in my condition, aside from maybe continuing to do strictly internet-based work.
I do however agree that the way I did it was unnecessarily risky and I did more work than strictly needed for survival. Meaning, I worked also because making that amount of money felt good and I wanted to save as much as I could, while not having any safety measures in place with all the clients I was sessioning with.
The impression I got from both my lawyer and judge was that while their wording wasn’t always perfect, their intent and worry was mostly about my safety. I am usually pretty good at judging who is a whorephobe and who isn’t, and that wasn’t something I sensed when it comes to them.

The defense in your case argued that you were able to organize clients on a schedule, thus the idea that your brain injury barred you from most employment was fallacious. Many disabled sex workers are very good at their jobs and yet incapable of maintaining a straight job, because the way a disability can affect someone’s ability to work can be very specific. A sex worker with chronic pain, for example, can be good at “reading people well and anticipating what they desire”—as the Huffington Post Canada paraphrases you in a recent interview—but would be unable to take the long hours associated with many other human service jobs. How does this play out in your life?
That is a comment I found to be on the invalidating side, because of the reasons you stated. It is very hard for some people to imagine that while being good at one thing (such as reading people and meeting their emotional/fetish needs) I maybe completely lost in other areas.
The fact is client sessions were something I booked not on a set schedule, but on a constantly changing basis. It is also not the end of the world if I [have] to cancel a session or move it due to health, which isn’t a freedom I’d have in other employment. I find domme work more manageable, though still difficult because of general low energy levels, because it is more empathy and creativity based. So no, I am not completely useless in every area, but it doesn’t mean that areas I’d need for most conventional employment weren’t significantly affected.

In your case, your new “sexual impulsivity,” caused by changes in your personality due to your brain injury, was connected to your choice to to become a pro domme. You wrote to me saying rather that “my domme work wasn’t connected to my [sexual] needs at all.” In the Huffington Post Canada interview, you explained: “Part of why I became a dominatrix wasn’t just because I had this inexplicable urge to spank people.” Why do you think the general public persists in connecting sex work to the worker’s own sexuality rather than their need to survive?
Why would people assume my personal needs are connected to my work? Do people assume doctors have a fetish for white lab coats and are personally in love with all their patients? Sex workers in general are not seen as regular humans. I find that extremely true with myself when you throw the brain injury into the mix.

The defense in your case argued that because you were goth as a teenager and acted out occasionally, experimenting with drugs and alcohol, and because you saw a counselor at one point, you had “borderline personality disorder” and wouldn’t have been successful as an adult even if the accident hadn’t occurred. How do you feel about these kinds of assumptions made about countercultural and opinionated teenagers?
I think that the defense had to come up with an argument against me, any argument, because that is the nature of their job.
I do however see this sort of thing in other people. It feels like unless I was Mary Sunshine who wore pink before the accident and never rebelled in any shape or form, it must mean I was “damaged” to begin with. I wasn’t Mary Sunshine, I had a mohawk and I drank alcohol occasionally. I also had done some drugs, like pretty much most kids in high school (even if parents would rather not believe this). However, I was happy and healthy. Having a mohawk doesn’t equal depression, anxiety, memory and concentration problems and the ongoing list of things I currently suffer from. All those things started after the accident.

What do you think you needed most after your accident? In a perfect world, how would your disability have been supported?
Education, right away. Proper care done immediately. Meeting other brain injured people and being taught all of the things that I had to slowly learn on my own. Fundamental things such as the fact that being tired all the time isn’t because I’m lazy. Being told that I could have disability benefits right away instead of years later when my mother has already [run] into credit card debt. People not telling me that I “should” be able to handle and do this that and the other. Basically, acceptance of invisible disabilities.

Do you think the precedent your judgement sets is helpful or harmful to sex workers as a group, or both?
I’d like to think neither. It’s a lot of pressure to think about my case in this manner, and it overlaps with disabled people’s rights so it becomes even more complicated.
I think the bigger issue is people demanding that I define if I either LOVE or HATE my time as a sex worker, when it fact it’s a bit of both. I loved a lot of it, I also hated some of it, just like, you know, any other job will not be either totally perfect or totally horrible. When I said that “I don’t want to be stuck doing it,” that is all that meant. I want to have choices. It does not however mean that I think sex work is bad, that I didn’t draw any empowerment from it. It is nuanced.
But at the end of the day, I want it to ideally always be a choice, which is what the judgement allows for me. I still don’t have as many choices as I did when I was healthy, but at least now I have money to rely on if I one day wake up and decide no type of sex work is right for me anymore. I just think I should have that option, ideally.


Para más información:

miércoles, 18 de marzo de 2015

Debate sobre asistencia sexual

Entrevista a Silvina Peirano en C5N, en el programa "De 1 a 5", el pasado día 16 de marzo.

Por la insistencia que muestra uno de los presentadores, basada en prejuicios, yo le preguntaría: ¿Qué pasaría si te enamoras de tu compañera de trabajo y ella te ignora? Eso son sentimientos, no sexualidad. Y esos sentimientos te pueden causar un gran dolor. ¿No sería mejor, por si acaso, que dejaras el trabajo y te quedaras confinado en tu casa? ¿No resultaría esto impensable? Pues no lo queramos para las personas con diversidad funcional.

¿Si las personas con diversidad funcional que no son 'capaces' de manifestar sus necesidades... por qué se les da de comer y, a la vez, se les niegan sus necesidades sexuales básicas? ¿Sólo por que no las manifiestan verbal y explícitamente? ¿Acaso dicen: quiero comer, cenar...?




martes, 17 de marzo de 2015

Sex Asistent habla de...

  • Derechos sexuales, los cuales son Derechos Humanos según la OMS. 
  • Igualdad de oportunidades para todos los individuos para acabar con los estigmas que asocian la supuesta asexualidad con la dis-ciudadanía. 
  • De sexualidad placentera en contraposición antagónica a una sexualidad terapéutica reservada a las personas con diversidad funcional, basada en un modelo médico rehabilitador que no acredita la total inclusión social sin antes 'normalizarte' y 'estandarizarte'. Un modelo que no respeta y ahoga las diversidades humanas y las segrega. 


miércoles, 11 de marzo de 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

Reflexiones de una persona con lesión medular adquirida sobre la asistencia sexual

Que lindo que se haya generado este debate. Que importante es que nos animemos a hablar de estas cosas. Hace no mucho tiempo la sexualidad y la discapacidad eran un tabu en nuestra sociedad. He leido los comentarios de todos ustedes y creo q es importante que como persona con discapacidad me haga cargo de seguir el debate y ofrecer mi punto de vista, el cual no es mas que eso: Un simple punto de vista.

Antes que nada quiero contarles que en mi caso, siendo una persona con una discapacidad adquirida, producto de una lesión medular, he tenido que redescubrir entre otras tantas cosas mi sexualidad desde los 20 años. Digo desde porque hasta hoy continuo conociendome y redescubriendome. 

La primera vez que tuve una relación sexual despues de mi lesión fue con dos "cenicientas de saldo y esquina". No cabe otro calificativo para aquellas dos mujeres que una noche en Montevideo, 14 meses despues de mi accidente, me ayudaron a dar el primer paso contra uno de mis mayores fantasmas post lesion: El sexo. 

Nunca me gusto pagar por amor, pero con 21 años, una lesion medular cervical c-7 y mucha incertidumbre imagine que la "exigencia" de dos profesionales del sexo (juro que me hicieron 2 x 1) no me generaria tanta presion. Tenia miedo de "fallar" (el maldito ego del macho) con una amiga o una novia. Era virgen otra vez y debia aprender todo de nuevo. Lo desconocido, muchas veces, ademas de interrogantes produce miedo y mas aun si de sexo se trata. 

Me era necesario atravezar esa instancia. De hecho, tuve la enorme suerte de no tener que volver a pagar hasta hoy, pero ante las necesidades (son psiquicas y fisicas), si en algun momento hiciera falta, lo volveria a hacer. 

Si hubiese podido trabajar en mi redescubrimiento con una asistente sexual lo hubiese hecho. Probablemente hubiese sido la terapia mas divertida, pero tambien una de las mas importantes junto a kinesiologia y la terapia ocupacional. Alguien dijo "el sexo es salud" y vaya que tenía razon. El sexo en rehabilitacion es bastante tabu. Muchas personas cuando son externadas no tienen idea de como comenzar o recomenzar su vida sexual . Muchas veces porque no se les informa, muchas otras porque la verguenza no les permite asesorarse y esto se debe a la ausencia de una terapia de abordaje sexual en todos sus contenidos teoricos y practicos.En muchos casos la informacion llega a traves de un par (no siempre con la misma patologia) que desde lo vivencial nos trasmite su experiencia (muchas veces sin un aval profesional) "evacuando" las dudas. Pero claro, aca comienza el lio (si es que no comenzo aun porque estamos hablando de sexo y discapacidad). Lei comentarios que hablaban de prostitucion y ese es uno de los puntos en donde quiero detenerme. Tanto prostitutas como taxi boys no estan formados en el abordaje de patologias como autismo, sindrome de down , paralisis cerebral o retraso madurativo entre otras tantas discapacidades. Las personas que padecen estas patologias desde su nacimiento muchas veces quedan marginadas de una vida sexual por la ausencia de terapias de abordaje sexual puro. Ellos tambien son personas con necesidades sexuales. Atraviesan los mismos estadios en donde la necesidades sexuales se pone de manifiesto. Prostitutas y o taxiboys muchas veces no acceden a tener relaciones con muchas personas con discapacidad por la apariencia o las conductas de los potenciales "clientes" o tampoco acceden por desconocer la manera de relacionarse con por ejemplo, un adolecente con tgd. 


Seria un paso adelante como sociedad incluir sexualmente a las personas con discapacidad. No todas las personas con discapacidad tienen la suerte de poder tener una pareja, amigo con derechos, filito, etc. Y no por ser lindos o feos, sino que por el simple hecho de ser "discapacitados"????? No seamos hipocritas entre los que tenemos alguna discapacidad diciendo que "todos tenemos las mismas capacidades de conquistar a alguien" porque seria como tapar el sol con la mano. Tampoco podemos esperar que "quienes nos ven iguales o diferentes abran sus mentes" porque hay discapacidades y discapacidades. Por ejemplo, una persona con lesion medular no tiene las mismas dificultades para relacionarse interpersonalmente que una persona con paralisis cerebral severa, pero a la hora de la sexualidad todos somos seres sexuales con necesidades de satisfacción como cualquier hijo de vecino. 

Ojala que este debate siga. Ojala que en un futuro exista esta modalidad de "asistentes sexuales" en los centros de rehabilitacion, tanto para hombres como para mujeres. Aclaro esto porque alguien interpreto que el tema en el articulo se planteaba como una" nececidad masculina". Evidentemente esa "lectura" fue todo lo machista que el articulo no es, ya que lo que se busca con esta asistencia sexual (asistentes hombres y mujeres) es poder abordar la sexualidad (necesidades fisicas y mentales) de hombres y mujeres con discapacidad cualquiera sea su sexo.

Por favor separemos genitalidad y sexualidad. Todas las personas tenemos derecho a la sexualidad por el simple hecho de ser seres sexuales. Las personas con discapacidad pueden ser heteros, gays, lesbianas o bisexuales porque tambien son seres sexuales. La sexualidad se vive como necesidad de busqueda de placer. "Nuestro psiquismo mejora y nuestro autoestima es mayor cuando podemos vivir con otra persona nuestra sexualidad" sic. 

"El sexo es lo que nosotros tenemos, la sexualidad es algo que nosotros somos" Ana Freud.


Alexis Padovani

sábado, 21 de febrero de 2015

La asistencia sexual, una vivencia suprasensorial

Autor: Cupido asistido


Lo he vivido como una liberación emocional, una experiencia de independencia en la que todo el cuerpo actúa como un vehículo conductor y canalizador entre dos energías que se funden en una sola.

La asistencia sexual no tiene nada que ver con la prostitución.

El placer corporal fue un medio no un fin, el erotismo se convierte en una vía de autoconocimiento y verdadera identificación con nuestro yo, más desconocido, profundo e íntimo. La sexualidad tiene una gran parte de espiritualidad, aunque evidentemente desprendida de cualquier connotación religiosa, es decir, sin etiquetas que la ensucien o criminalicen.

El hombre con el que he tenido la suerte de compartir ése río de sensaciones y continua emotividad que brotaba incesantemente en cada momento del masaje que juntos compartimos. El sexo tántrico es en el siglo XXI aún un gran desconocido. Sin embargo es la mayor expresión de libertad y sinceridad vivida mucho más allá de la genitalidad.

El simple y sencillo acto de que tu asistente sexual te desvista, se convierte en algo mágico lleno de sensibilidad, afecto, respeto hacia el cuerpo del otro y el nuestro propio, un «juego» repleto de complicidad.

Una vez desnudos desaparecen los miedos, los tabúes y confusiones que siempre surgen ante lo que nos es nuevo y a la vez atractivo, estimulante y, porque no decirlo, un tanto misterioso.

Un buen asistente sexual en mi opinión es aquel que nos ayuda a vivir la sexualidad y el sexo sólo como una parte de la misma. La sexualidad de forma plena y el sexo sólo como una parte de la misma. Pues sexo y sexualidad, a pesar de compartir una raíz morfológica común en lo lingüístico, son términos con una gran diferencia en su significado práctico. El sexo como complemento de la sexualidad es un instrumento, pero no es la finalidad última. Sin duda el día 8 de febrero de 2015 marcará un antes y un después en mi forma de entender el sexo, la sexualidad, la profundidad del ser humano, y, cómo no, de entenderme a mí mismo con respecto a la realidad y al abordaje de mi sexualidad.

Hay veces en las que podemos sorprendernos a nosotros mismos alcanzando en cada gesto, en cada caricia, en cada instante del masaje un micro orgasmo interno simplemente sintiendo el calor de la otra persona rozando nuestro cuerpo, o su aliento estremeciendo no solo cada milímetro de la piel, sino también conectando con nuestros órganos internos, haciéndolo vibrar a través de la energía que genera la ternura y el cuidado transmitido y ofrecido recíprocamente.

Ha sido un acto de placer continuo alcanzado no desde el egoísmo, sino desde la mutua generosidad. Resulta difícil plasmar con palabras el lienzo en el que se convirtieron nuestros cuerpos, un lienzo en el que se dibujaban dos hombres entregándose con el único y a la vez maravilloso objetivo de conectar sus almas entre sí, trascendiendo de lo meramente corporal. Para llegar a lo más auténtico, aquello que realmente nos distingue y diferencia como seres humanos traspasando los límites de lo socialmente establecido como «sexo» convirtiéndose la sexualidad en la expresión más sublime e intensa de comunicación.


Estas palabras no surgen desde una idea romántica de la sexualidad sino, del torbellino de sensaciones que han dado verdadera vida a partes de mi ser tanto exterior como interiormente que parecía haber olvidado.

La mitología de la no sexualidad en las personas con diversidad es una auténtica falacia, y créanme que por suerte para mí lo digo sabiendo perfectamente de lo que hablo, pues he podido disfrutar de todo ello en primera persona y en el sentido más amplio de la expresión DISFRUTAR, alcanzando aquello que en nuestra cultura occidental definimos como «el clímax»,. Con esto quiero decir que, cada suspiro, cada gemido e incluso las fragancias corporales iba implícita una mutua manifestación de gratitud.